Nos dejaron caer una bomba atómica, por si no creíamos que iban en serio.
El 2 de abril se inauguraba oficialmente el Eat my soul con pura dinamita R&B nacional, rompiendo las reglas -y alguna que otra cadera- con su Breaking the rule. Hablamos de los catalanes The Excitements, encargados de dar el pistoletazo, o bombazo de salida al festival de música negra de Alicante. Y vaya que si lo hicieron.
Tras la bomba, su onda expansiva.
Nos esperaban semanas de eventos culturales y actividades por toda la ciudad con el espíritu de Nueva Orleans como trama principal.
Nos deleitamos con los Pasacalles los días 16 y 17 que, incluso, entraron en el Mercado Central e hicieron cabriolar a carniceros y fruteros a ritmo de vientos y percusión.
En Cigarreras se inauguraba el Tarot del Blues, a cargo de Chumi y The Black Power Tarot de King Khan con su versión afroamericana del tarot de Marsella. Los siguientes días se dedicaron al cine en el Teatro Arniches con la proyección de cortos sobre las raíces del blues y soul y, además, la película documental Nola?, la experiencia del cantante Fermín Muguruza en su visita tras el Katrina o, como también versa, Irun meets New Orleans. Partidos de baloncesto, pintadas de murales, toda la semana bien tomada por el alma negra.
El jueves otra bomba, una carga eléctrica que nos dejó ionizados, acompañado por los Granadinas del espacio exterior. Y nos preguntamos ¿qué fue primero el huevo o la gallina? Vale, qué sí, que primero fue Lee Scratch Perry, pero la banda lo acompañó y reforzó la genial actuación del Salvador Dalí de la música; palabras del mismísimo Keith Richards.
Ya estamos a viernes y comienza la feria gastromusical en el Secadero de Las Cigarreras con las Food Trucks, manjares traídos de tierras sureñas americanas a nuestros paladares y, además, djs amenizando la ardua tarea de comer a ritmo de música negra.
Y ya que hablamos de manjares, esta vez producto nacional, los tres platos que nos tenían preparados para la cena: The Macumba Brothers, Los Granadinas y The Royal Roosters. Rock del pantano, Reggae y Rhythm and Blues respectivamente que nos hicieron olvidar que hacía tan solo unos días se caían del cartel Los Gories; lo olvidamos y disfrutamos de los conciertos y de la pinchada de Raquel de los Zelators en el Jendrix hasta que los cuerpos no podían más, ya sabéis, hasta que nos cerraron.
El sábado era día de duelos, el primero por seguir en pie después de dos días y, el siguiente, el duelo internacional de monobandas, que nos enseñaron que si ellos pueden con todo, nosotros también. Una gozada para todos los presentes, incluso para los papis que podían dejar a sus criaturas con las actividades del Centro Crear y Crecer, todo muy bien pensado para solo preocuparnos de disfrutar.
Y allá que íbamos, a disfrutar de la última noche negra de la edición con, nada más y nada menos que, The Great Munzini, garage de India, sí de donde Bollywood; The Government, souleros y salvajes madrileños; Virginia Brown & The Shameless, ritmos afrocubanos venidos de Sicilia; y la gran Sister Cookie, que aún afónica de sus conciertos las noches anteriores, nos demostró que es igual de cañera y nochera que nosotros. Genial actuación y genial pinchada la suya en el Jendrix para cerrar la octava edición del Eat my Soul.
Queremos novena, décima y así hasta que nuestros cuerpos aguanten, ya sabéis, no tendremos hartura de buena música y buen ambiente.
¡Gracias Santa Leonor! ¡Siempre te tendremos en nuestras plegarias!
Texto: Mage Fernández
Fotografía: "tomada prestada" de Eat my Soul; hechas por Valiente Verde y Elena Lenguas.



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